Rayos uv y cáncer de piel

Las quemaduras provocadas por los rayos uv, provenientes del sol y de las lámparas fluorescentes, afectan el ADN de la piel y provocan que se degenere y que se llegue a producir cáncer.

El cáncer de piel puede pasar desapercibido durante un periodo que va desde los 10 hasta los 30 años, antes de darle a la persona alguna evidencia o señal que le lleve a una consulta, generalmente tardía. Por ello, la prevención del cáncer de piel es el paso más importante. Para prevenir el cáncer, es importante y prioritario el uso de un protector solar desde la niñez. Aquellas personas que realizan trabajos al aire libre también deben tener muchísimos cuidados de la exposición al sol en todo el cuerpo. Los casos de melanomas se han reportado principalmente en la zona alta de la cabeza, detrás del cuello y en la zona alta de la espalda, que son lugares que la ropa deja expuesta.

Hay que tener en cuenta que basta haber sufrido dos quemaduras solares con formación de ampollas durante la infancia y adolescencia para que éstas tengan consecuencia y puedan provocar un cáncer de piel.

Frente a estos datos, se debería evitar, por ejemplo, que los niños en edad escolar realizaran educación física al aire libre en el horario de 10 a 16 hs., a no ser que usen un protector solar adecuado y las personas que trabajen a la intemperie (desde obreros en obras de construcción, hasta policías, pasando por salvavidas, jardineros, etc.) deberían recibir protección especial para el sol junto con el uniforme.

Las personas con pieles especiales, por ejemplo, muy claras o con muchos lunares y pecas, deben evitar especialmente la exposición a los rayos uv. Si quieren verse bronceados, pueden recurrir a otros medios como los autobronceantes.